Qué ha sido de ti, qué ha sido de mi, sino un rincón de miseria guardada en un baúl lleno de palos de fósforos. Me gustaría recostarme sobre el césped húmedo de una suave noche de verano, y observar cómo el sol sale impaciente de su modorra matutina. Y luego mirarte a los ojos, seducirte con mis sonrisas provocadoramente chistosas e infantiles y sonreírte de nuevo, esta vez profundamente, suavemente, dulcemente. Me gustaría tomarte la mano, y darme cuenta que tienes la punta de tus dedos fríos, y el resto de tu mano tibia, así, entre mis dos manos, trataría de que tus manos se bañaran de nuevo de tu sangre olvidada. Me levantaría del césped, que ya ha dejado su humedad por los rayos del sol que han osado posarse en él. Y te llevaría conmigo por los senderos olvidados de un bosque, que lleva ha algún antiguo castillo encantado. Me perdería contigo, intentaría hacerte sonreír más de lo que has sonreído en toda la vida, intentaría retenerte para que no tuvieras que dejarme jamás en toda nuestra existencia eterna. Te tomaría entre mis brazos, y acariciaría tus cabellos negros como nunca nadie lo ha hecho, te cobijaría entre mis brazos, entre mis piernas, entre mi cuerpo entero, te protegería de todo mal, de toda derrota insana, de toda peste putrefacta, de todo cautiverio injusto, de toda lágrima amarga. Me gustaría cobijarte entre mi alma.
Bañaría tu cuerpo cuando estés enfermo, lo curaría de cada herida que te dañara, de cada dolor, de cada amargura triste que te pesara. Besaría cada golpe, cada recuerdo insano, cada llanto de medianoche, para que así tu sonrisa y tu felicidad vuelvan a aflorar quizá más que en tu historia de antaño.
Te daría la llave de mi corazón, te daría mi tiempo, te daría mi alma y mi cuerpo, te permitiría mirarme hasta lo más profundo de mis ojos y jugar con los seres mágicos de mi interior. Te dejaría abrazarme cuando tenga miedo, en cada tormenta, en cada retumbar de la tierra. Te daría mi mano y mis ojos, para que los cubrieras y me dieras maravillosas sorpresas. Te daría mis pensamientos y volvería a entregarte mis ojos, para que ellos lean las hermosas palabras que me escribirías, te daría mi caminar, para acompañarte hasta el fin del mundo, te daría mi universo entero, para que junto con el tuyo creáramos un nuevo universo. Todo esto te lo daría, y te lo doy, pero…
Pero mi mente está atada, mis manos encadenadas, mi voz dormida…
Tus manos atadas, tu mente encadenada, tu voz silencia.
Y el pesar nos cubre, el pesar nos abruma, el pesar y el dolor.
Pero todo mi universo, todo mi amor, todos mis sueños y realidades son tuyas, yo vivo en ti así como tú vives en mí, y así será siempre. No me sueltes la mano, no dejes que el aire se cuele en mi cuerpo y me estremezca al punto de que mi carne se enfríe para siempre, así como yo no te soltaré jamás, y no dejaré que caigas al abismo, por lo menos no sin mí. Me gustaría, me gustaría, me gustaría estar en este momento a tu lado, cobijándote entre mis brazos, entre mis piernas, acariciándote los cabellos, amándote para siempre.
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24 julio 2008
14 diciembre 2007
Amor humano, Amor teatral....

El mundo sonríe conmigo. En realidad no sé si es tan así, pero es parte de una canción y me gusta. No sé si sonríe, pero por lo menos estoy renaciendo. Siendo puramente clara, adorando mi vida, intentado querer mi cuerpo para poder surgir y ser una mujer absoluta para el teatro ¡¡Por que para vos vivo mi teatro hermoso!! Y creo que con vos tendré que conformarme, puesto que los humanos que amo no me aman como yo los amo. Jajajaja desilusiones amorosas, sí, pero todo bien. El amor humano es más fútil que el amor teatral, el amor teatral es más tortuoso pero es eterno... Dura para siempre. Te deja moretones en la piel y en el alma, pero son heridas merecidas por el esfuerzo y no por locuras vanas como el amor humano. No sufro ¿eh? No quiero que se piense que sufro tanto como sufría antes, me estoy acostumbrando a no ser querida por ese amor humano. Prefiero el teatro al parecer, y como me dijo un amigo alguna vez "El teatro te ama tanto como tú amas al teatro" y parece que me ama, dolorosamente, pero me ama más que los hombres. Y así es la vida, hay gente que vive en el teatro y en el amor del mundo de los humanos, en cambio habemos otras personas, que tenemos la marca del teatro aqui en la piel y en el alma, y por más que amemos a los humanos, estamos hechos para vivir en y para (y por) el teatro. Así es la vida, así es el amor.
Sol
(Pero aun tengo esperanza de un poco de amor humano... ¿o no?)
09 diciembre 2007
Desde mi y desde el mundo
Uf, ha terminado el segundo año de universidad. Cada vez estoy más cansada pero estoy más dentro del teatro. El teatro se ha metido en cada uno de mis poros, en cada parte de mi piel, y está tan dentro de mi que parece que mi cuerpo se va a romper. Mi cuerpo, mi cuerpo que odio pero que tengo que amar ¿Cómo comenzar esta aceptación que me llevará a ser una gran actriz y consagrar el término, 'gente de teatro'? No lo sé, es difícil terminar con 19 años de odio de esta carcaza de carne. Pero tengo que amar, amar este pedazo de carne que parece tan inerte, amar este pedazo de piel, de huesos, de todo. Tengo que amar mi cuerpo tanto como admiro mi alma y mi cabeza. Amo a mi cabeza, tengo que amar este cuerpo también. Hay que arreglar tantas cosas en mi vida, partiendo por mi cuerpo... Y seguir alimentando mi voz y mi cabeza. Quiero ser demasiado inteligente mental y corporalmente (y vocalmente también) Tengo tantas ganas de tantas cosas... Tengo tantas ganas de pasar etapas y estar mejor, mejorar mi alma y así mejorar mi cuerpo. Estoy cansada de vivir tanto, lo sé, estoy cansada de los karmas de las vidas pasadas, lo sé, pero por que estoy cansada, para terminar con este cansancio debo superar esas etapas y luego volver a la tierra, volver a la fuente que inicio la cantidad de vidas que llevo a cuestas. Pueden creerme loca, no creer en las vidas pasadas, no creer en lo que estoy diciendo, no importa, yo creo porque lo siento. Siento en mi boca almísitica ese tiempo que me supera, veo en mis manos líneas que se destatcan por su antigüedad. Soy consciente, demasiado consciente de las cosas que pasan en este mundo.
Soy gente de teatro, soy una mujer de teatro... O eso me vienen diciendo desde siempre, pero como soy eso, tengo suficientes obstáculos, suficientes falencias en mi ser físico que tengo que eliminar. Tengo que poder, necesito poder, no puedo seguir estancanda así. Necesito tanta luz, taaanta luz para iluminar este camino.
Tengo tantas cosas en mi cabeza, lo que quiero, lo que deseo, lo que anhelo, lo que amo, lo que no puedo tener, lo malo, lo bueno, lo existente en esta vil existencia. Vil, quizá la existencia no sea tan vil después de todo.
Por un lado mi cuerpo que no me responde, que hace caso omiso de lo que le pido. Un cuerpo arrojado pero no preparado, pero una voz, una voz que deslumbra. Eso es bello. Pero también está el amor... ese amor que no tenía, ese amor que anhelo, amor. Quiero, quiero a alguien que no me puede querer porque está comprometido. Lo quiero, pero no me puede querer. No sufro, creo que tengo otras cosas más grandes porqué sufrir, pero sí da un poco de pena, o bueno... no sé si es pena... sino más bien es... No sé. Quiero estar con él, pero no puedo... Ahora solo queda olvidarlo... Pero espero que no sea tan difícil.
Muchas cosas en mi cabeza, el teatro, el amor que no es, las ganas incontrolables de aprender tanto hasta quedar ahogada de tanto saber. Quiero hundirme en mi, y en los demás. Yo parte de este mundo, y tengo que darme cuenta en realidad de todo ello, no desde lo mental sino también desde la ejecución corporal, desde los hechos.
Tengo tan solo 19 años, cosa que nadie puede creer, ni yo... A veces me siento de no sé cuántos siglos, tengo 19, pero la edad del cuerpo no es nada comparado con la edad del alma... ¿Dónde está la otra alma que será mi complemento? No lo sé, hay tantas cosas que resolver. Desde mi, y desde el mundo.
Un beso
Sol
Soy gente de teatro, soy una mujer de teatro... O eso me vienen diciendo desde siempre, pero como soy eso, tengo suficientes obstáculos, suficientes falencias en mi ser físico que tengo que eliminar. Tengo que poder, necesito poder, no puedo seguir estancanda así. Necesito tanta luz, taaanta luz para iluminar este camino.
Tengo tantas cosas en mi cabeza, lo que quiero, lo que deseo, lo que anhelo, lo que amo, lo que no puedo tener, lo malo, lo bueno, lo existente en esta vil existencia. Vil, quizá la existencia no sea tan vil después de todo.
Por un lado mi cuerpo que no me responde, que hace caso omiso de lo que le pido. Un cuerpo arrojado pero no preparado, pero una voz, una voz que deslumbra. Eso es bello. Pero también está el amor... ese amor que no tenía, ese amor que anhelo, amor. Quiero, quiero a alguien que no me puede querer porque está comprometido. Lo quiero, pero no me puede querer. No sufro, creo que tengo otras cosas más grandes porqué sufrir, pero sí da un poco de pena, o bueno... no sé si es pena... sino más bien es... No sé. Quiero estar con él, pero no puedo... Ahora solo queda olvidarlo... Pero espero que no sea tan difícil.
Muchas cosas en mi cabeza, el teatro, el amor que no es, las ganas incontrolables de aprender tanto hasta quedar ahogada de tanto saber. Quiero hundirme en mi, y en los demás. Yo parte de este mundo, y tengo que darme cuenta en realidad de todo ello, no desde lo mental sino también desde la ejecución corporal, desde los hechos.
Tengo tan solo 19 años, cosa que nadie puede creer, ni yo... A veces me siento de no sé cuántos siglos, tengo 19, pero la edad del cuerpo no es nada comparado con la edad del alma... ¿Dónde está la otra alma que será mi complemento? No lo sé, hay tantas cosas que resolver. Desde mi, y desde el mundo.
Un beso
Sol
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